Para complicarnos la existencia, algunas armadoras tienen en sus gamas vehículos con nombres iguales solo diferenciados por el sufijo Sport como las Range Rover y Range Rover Sport de Land Rover, las Outlander y Outlander Sport de Mitsubishi y las Rogue y la descontinuada Rogue Sport de Nissan. Y después tenemos las que se diferencían por el prefijo Grand como las Cherokee y Grand Cherokee y la recién descontinuada Wagoneer y Grand Wagoneer de Jeep. En todos los casos mencionados la Sport es más pequeña y barata que la que no lo tiene en su nombre y las Grand son más grandes que los que no lo tienen.
Eso no aplica en los ejemplares de Toyota donde desde el 2024 han vivido compitiendo por clientes la veterana Highlander y la todavía relativamente nueva Grand Highlander. Pero ojo que para el próximo año la Highlander pasará a ser un vehículo eléctrico.
En fin, después de esta larga y detallada explicación les cuento que en la flotilla hemos tenido varias Highlander de pasada y actual generación por lo que ya las había manejado. No así la Grand Highlander que hasta la fecha sigo esperando que llegue una. Ya se imaginarán el gusto cuando ví la oportunidad de manejar una.
Antes de contarles mis impresiones tras el volante de la Grand Highlander, déjenme les explico las diferencias entre la Highlander y la Grand Highlander.
En cuestión de diseño, la Highlander, que dicho sea de paso ha estado entre nosotros en su forma actual desde el 2020 tiene un diseño digamos más fluído con líneas laterales más elaboradas, mientras tanto, la Grand Highlander quiere verse más madura, eso explica un rostro más tosco que incluye una parrilla que parece quiere asustar a quien la vea.

Siendo más moderna que la Highlander, la Grand Highlander adopta lo que está de moda para las calaveras: unirlas con una franja.

Si la ven más cuadrada y más grande que la Highlander, es porque la Grand Highlander realmente lo es: más de 16 cms más larga, 5 cms más ancha y también más alta.

Las mayores dimensiones se ven reflejadas en el interior donde en la tercera fila caben adultos y no solo niños y/o enanos. Otro habitáculo que sale ganando es la cajuela donde hay espacio para maletas incluso con la mencionada tercera fila puesta. El resto de la cabina cumple con lo requerido en esta clase de vehículos, no sobresale en nada pero al menos hay las suficientes amenidades para lograr su propósito.

En cuestión de motores la Highlander y Grand Highlander se ofrecen en motorizaciones similares solo que la Grand se ofrece con un tercer motor no disponible en la normal:
- A gasolina: 2.4L de 4 cilindros con 265 HP unido a una transmisión automática de 8 velocidades. Solo es FWD.
- Híbrida: 2.5L de 4 cilindros que junto con 2 motores eléctricos 245 HP relacionado a una caja tipo CVT. Solo es AWD cuando se requiere.
- Híbrida MAX: 2.4L de 4 cilindros que junto a 2 motores eléctricos producen una potencia total combinada de 362 HP en conjunto a una transmisión automática de 6 velocidades. Es AWD de tiempo completo.

Nos tocó manejar la híbrida y si bien el manejo es cómodo ya que su intención es mover familias largas distancias, el motor es silencioso al principio pero un poco ruidoso cuando se le exige y siendo sinceros, siento que le falta potencia. No le ayuda mucho la caja y Toyota lo sabe por eso le pone una automática convencional a la tope de gama. Fuera de eso la suspensión absorbe las imperfecciones del camino sobre todo cuando lleva las llantas de perfil alto. Otro punto a favor es la dirección que se siente natural y no complicadamente asistida, eso hace que maniobras aún en espacios sea más sencillo que en otros modelos de su clase.
Toyota USA ofrece la Grand Highlander en 10 versiones en total entre gasolina, híbrida e híbrida MAX. El rango de precios es de entre $41,860 y $59,775 dólares. Los colores a escoger son hasta 7.

Después de años de espera pude por fin manejar la Grand Highlander y la experiencia aunque positiva no fue sobresaliente, y después de años de confusión Toyota hará las diferencias más notables y eso se agradece.
