Automotriz/Manejando

Manejando: smart EQ fortwo convertible 2018.

El auto citadino por excelencia, el smart fortwo ha pasado a los anales de la historia en el continente Americano, pero antes de partir, se había convertido en un vehículo exclusivamente eléctrico. Tuvimos la oportunidad de manejar uno. Les comparto mi experiencia.

En su tercera generación, el fortwo seguía siendo diminuto para los estádares modernos, esto a pesar de tener mayores dimensiones y ser el más grande de las 3 iteraciones del auto.

Gracias a eso mantuvo sus particularidades de ser fácil de maniobrar con su sorprendente radio de vuelta, fácil de estacionar en cualquier lugar con sus reducidas medidas y fácil de llenar con su buen rendimiento y pequeño tanque de combustible.

Todo eso se mantiene en el fortwo eléctrico, con la ventaja de olvidarse de las gasolineras y sus precios que suben cada día, también se puede olvidar de los dolores de cabeza que puede ser el mantenimiento de autos con motor de combustión interna, ya que por si no sabían, un vehículo eléctrico es alimentado con electrones y su mantenimiento es casi nulo, a excepción si la batería falla prematuramente.

El smart EQ fortwo es movido por un motor tri-fásico montado en el eje trasero que genera 80 HP, la transmisión aqui es una automática de una sola velocidad. Y aunque con la tercera generación del fortwo a gasolina se eliminaron las quejas sobre la transmisión semi-automática de la segunda entrega, en el eléctrico ese problema jamás existirá pues el torque instantáneo está presente una vez que se pisa el acelerador a fondo. No esperen aceleraciones cardiacas, el fortwo eléctrico acelera de 0 a 60 MPH en 11.7 segundos y la velocidad tope gobernada es de apenas 81 MPH. Aún así, dejará a muchos vehículos más potentes a gasolina si se quiere en un arrancón de semáforo a semáforo.

El auto se siente estable gracias al peso de la batería y aunque la suspensión es firme, no le ayuda la longitud ya que las articulaciones del camino se siente más que en un auto normal. Y mientras el ruido del motor es inexistente, el de la calle no está muy bien insulado y menos cuanto lleva techo de lona como la unidad manejada.

Y ya que estamos criticando al pobre fortwo, otros puntos malos se los lleva el sistema de infotenimiento que a estas alturas es casi obsoleto, el rango real de 57 millas es casi una burla y la visibilidad hacia atrás con el techo en la posición más baja es casi nula.

Por si fuera poco, cuando era nuevo el coupé tenía un precio de $23,900 USD. ¿Y el convertible? $28,100 dólares. Ciertamente no una ganga, pues por un poco más se podía adquirir un Nissan LEAF o un Chevrolet Bolt por ejemplo, vehículos también eléctricos, con más capacidad de carga y pasajeros, pero mucho más aburridos y sin opción de ser descapotables.

En conclusión el smart EQ fortwo, es un auto interesante, nicho, divertido, que desgraciadamente no fue muy bien aceptado en el nuevo mundo y eso lo llevó al destierro, Y eso es una lástima. Por fortuna, me tocó manejarlo. Gracias a Mercedes Benz Walser en Wichita, Kansas y a Shawn Bontrager por las facilidades otorgadas.

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