Automotriz

Despidiendose: Scion iQ.

“Leí que el iQ será descontinuado”. Dije.

“Oh no, evolucionará como todos los Scion lo hacen, pero no será descontinuado”. Contestó la “experta” representante de la marca.

Y sin embargo, no había ninguna unidad de muestra en el stand en la exhibición automotriz. ¿Falsas esperanzas? ¿Ignorancia? ¿Negación? La verdad es que la propia Toyota siempre estuvo muy callada al respecto y fueron otros los que difundieron la noticia. Poco a poco los países dejaron de importar el micro-coche desde Japón. Por último, desapareció de los sitios web y de las concesionarias.

Nacido para causarle un dolor de cabeza al smart Fortwo, lo quiso imitar desde el nombre, pero a la vez quiso ser “mejor” al querer meter a 2 personas más en apenas 35.6 cms. extras que el mencionado micro-auto de Daimler.

Otro de los pequeños inconvenientes del iQ era que si bien muy a la fuerza entraban 3 adultos y 1 niño, al hacerlo su capacidad de carga en la cajuela no se reducía, se anulaba completamente.

Algo que olvidaron por completo los Japoneses es que por tamaño, el iQ se convierte en un auto nicho, y como tal, la mayoría de la gente lo compra por gusto, no por necesidad.

Por si fuera poco, Toyota no se preocupó por actualizarlo, mantenerlo en boca de todos lanzando ediciones especiales a diestra y siniestra como smart lo hace. Aunque es bueno aclarar que la unidad que aqui vemos es la edición Monogram Series que fue lanzada en el 2014 y consistió de 150 unidades en terminación bitono “negro Grosella/ plata Clásico”, toda una rareza circulando.

En cuestión de versiones y equipamiento, al menos en Estados Unidos, tampoco ofrecía muchas opciones: una sola variante con los accesorios limitados por Scion de la elección del dueño, una sola opción de tapicería en tela para los asientos.

Y al menos en este continente, un solo tren motriz:  motor 1.3L de 4 cilindros y 94 HP y transmisión CVT. Su rendimiento tampoco es estelar: 36 MPG en ciudad y 37 en carretera.

El iQ, por cuestiones de ingeniería y seguridad no ofrecía amenidades que en ocasiones se agradecen, como por ejemplo la posibilidad de tener quemacocos, y no se diga el poderse adquirir en versión descapotable.

No todo era malo en el iQ, tenía el respaldo de la relativa confiabilidad de ser Toyota y tener a su disposición una enorme red de distribuidores para darle servicio a precios razonables. Aunque eso era un espada de doble filo ya que precisamente en esas agencias estaban sus peores enemigos: Yaris, Corolla y en Europa el Aygo también. Autos más grandes que podían costar incluso menos que el iQ y es que el pequeñito tenía un precio inicial de $$16,250 dólares aunque podía llegar a costar hasta $$26,360 USD.

En el 2012, año de su lanzamiento en Estados Unidos, gozó de cierta popularidad y relativas buenas ventas, logrando vender 8,879 unidades, pero ni en ese, que fue su mejor año, logró superar al smart. A la fecha, contando ventas totales de ambos micro-coches en Estados Unidos, el iQ ha posicionado 15,671 unidades en el mercado. Por su parte su archirival lleva vendidos 84,760 Fortwos.

Por cierto, las fotos que les muestro las tomé en la exhibición del 2014, porque como les comenté, en la entrega de este año, el iQ brilló por su ausencia.

Con una corta vida, una sola generación, pocas ventas, un paso por la historia automotriz sin pena ni gloria, el iQ se convertirá en el diminuto auto citadino que quiso ser y aparentar más de lo que en verdad era y podía ser, y eso le costó caro.

alsrac

 

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