Automotriz

Manejando: Fiat Topolino Dolcevita 2025.

Por tercera vez en 6 meses me tocó ver al par de diminutos pero enormemente carismáticos Fiat Topolino. Honestamente no esperaba verlos de nuevo, así que ya se imaginarán mi emoción al ver circulando la variante Dolcevita que como recordarán es la que tiene sogas en lugar de puertas y lleva techo de lona.

Después me enteré que estaban ofreciendo pruebas de manejo así que no dudé ni un segundo en anotarme y formarme para conducirlo. Aunque parezca increíble, era de los más populares y de los que más gente estaba haciendo fila para poder experimentarlo.

Para los que no sepan, el Topolino es considerado un cuatriciclo en su natal Europa y en algunos países del viejo mundo pueden conducirlo menores de hasta 14 años de edad y no se necesita licensia.

Creo que no es necesario decir que su construcción es muy, quizás demasiado básica: tenemos por ejemplo que todos los paneles del vehículo son de plástico, y todos son color verde, las llantas de 14 pulgadas son las únicas disponibles también, los asientos ofrecen el mínimo de acolchonamiento y ambas puertas, cuando las lleva, son las mismas (gracias Fer Soto por aclararme eso) y es por eso que son de apertura opuesta, la del pasajero se abre de manera normal mientras que la del conductor es de apertura tipo suicida. Interesante.

Ahora, cuando se tienen cuerdas en lugar de puertas ambas están ancladas en la parte trasera así que no hay pierde.

Y dejenme decirles que si eligen precisamente el Dolcevita que es el sin puertas, cuando manejen pongan su celular en el bolsillo apuntando hacia adentro del auto de lo contrario hay bastantes probabilidades de que salga volando. Es historia real, a mi me pasó. Afortunadamente mi celular aguanto la caída y la aplastada de un camión ligero sufriendo solo raspaduras en la pantalla, si hubiera muerto seguramente seguiría incomunicado y perdido en algún lugar de la costa Noreste de la Unión Americana.

Les comenté que el Topolino es muy, pero muy básico. Tanto que los vidrios de las ventanas no se bajan, tanto que no tiene manijas para abrir las puertas, tanto que los espejos laterales parecen sacados de un set de maquillaje de señoras, tanto que sigue utilizando llave para encederlo, tanto que no tiene un panel de instrumentos moderno, tanto que los botones selectores para las velocidades parecen sacados de un licuadora, tanto que el sistema de infotenimiento es tu propio celular. Es tan básico que enamora.

Si, leyeron bien. No todo es malo en el Topolino, ni siquiera en el Dolcevita aunque intente matar tu celular. Tenemos por ejemplo que la visibilidad es buenísima gracias a los casi nulos puntos ciegos. Otro punto bueno es la ausencia de alfombras o vestiduras de tela lo que hace que limpiarlo sea cuestión de echarle un manguerazo y por último, ¿ven esa especie de baúl en el tablero? Puede servir como guantera y pueden guardar el celular allí para evitar que…no sé, tal vez salga volando…

Y llegamos a la pregunta del millón: ¿Cómo se maneja el Fiat Topolino Dulcevita? Como un carrito de golf. Literalmente. En serio. Y es que mientras el Fiat 500e si se maneja como un auto de verdad, diminuto pero un auto, el Topolino no tiene ese empuje, esa sensación del torque instantáneo, no tiene la potencia de un auto normal ni siquiera rango decente, el cuadriciclo avanza a su paso, sin prisas. Le toma 10 segundos en alcanzar su velocidad máxima que son 45 km/hr o 28 MPH, y no es para menos si su motor es de 6 kW, es decir, 8 HP. No se burlen. ¿Y su batería? Es de 5.4 kWh lo que le alcanza para un rango de carga de apenas 75 kms o 47 millas. Vamos que eso es incluso menor que el Mitsubishi i-MiEV 2012 de la familia en un día soleado. No quiero ni imaginarme el rango del Topolino durante el invierno.

Aunque claro, ¿Quién en su sano juicio compraría un Topolino Dulcevita si se vive en climas extremos? Eso no parece importarle a Stellantis que lo comercializa en Europa y proximamente lo hará en Estados Unidos. Sí, no es broma del día de los inocentes o del día de los tontos. 2 representantes de la marca me confirmaron que llegará a tierras Yankess el próximo año como modelo 2027. Su precio, según me comentaron, será de menos de $20,000 dólares, que es casi el doble de lo que cuesta en el otro continente.

Por supuesto que recibirá modificaciones para poder circular por estos lares, pero honestamente jamás lo imaginé aunque debí haber sospechado algo con mi instinto de detective cuando estuvo presente en las exhibiciones de Los Angeles y Nueva York a las que como les presumí tuve la fortuna de asistir.

Gracias a la retroalimentación y comentarios positivos, Stellantis importará un vehículo que a pesar de sus reducidas dimensiones tiene más carisma que otros 3 veces más grandes que el Topolino. Ya quiero uno. Gracias a Fiat USA y sus representantes por las facilidades otorgadas en esta prueba de manejo.

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